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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 784

Salma no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Protector? ¡Pura imaginación suya! Antes de que pudiera responder, Ben intervino con serenidad.

—Es amiga de mi hermana. Y, por cierto, las dos mujeres que Tristán secuestró eran justamente ellas.

Valentino quedó completamente mudo. Pensaba que Ben se había metido por capricho, ¡pero resultaba que Tristán había sido el primero en provocar a la familia Rojas!

Ben, sin esperar a que reaccionara, se volvió hacia Salma.

—Vámonos, vamos para el mismo lado.

Ella entendió de inmediato que la estaba ayudando a salir del apuro, así que asintió y caminó hacia él para irse juntos. Tras dar unos cuantos pasos, Ben se giró un poco y le clavó una mirada amenazante a Valentino.

Él sintió que las palmas de las manos se le humedecían por el sudor. Conocía muy bien esa mirada: era una advertencia para que no se atreviera a hacer nada estúpido. Con razón el idiota de Tristán había caído en su trampa.

***

Cuando llegaron al estacionamiento, Salma miró hacia atrás para confirmar que Valentino no los estuviera siguiendo. Recordando la cara de shock que ese tipo había puesto al ver a Ben, no pudo evitar preguntar:

—¿Se conocían desde antes?

Ben le abrió la puerta del copiloto mientras le explicaba:

—Fuimos compañeros en la secundaria.

Salma se sorprendió bastante y subió al auto. Cuando él se acomodó al volante, ella agregó, mirándolo:

—Nada. De verdad, muchas gracias por todo. Si no hubieras aparecido, tal vez no me habría librado de él tan fácil. —Llevó la mirada a sus manos—. La verdad es que no me gusta cuando la gente se enfoca demasiado en mi apariencia. No quiero que solo me valoren por mi físico. Pero a veces me pregunto si todos mis problemas no serán culpa de mi cara…

Su voz se fue apagando poco a poco mientras sus dedos jugaban nerviosamente con la cinta del cinturón.

Ben la miró fijamente durante unos segundos sin responder de inmediato. Finalmente, dijo con firmeza:

—Tristán te secuestró porque es un infeliz sin escrúpulos. Valentino vino a encararte porque su familia está acostumbrada a pisotear a los demás con su dinero. Esto no tiene absolutamente nada que ver contigo ni con tu físico. Si se hubieran encontrado con cualquier otra persona, habrían actuado exactamente igual.

Se hizo un breve silencio en el auto. Ben volvió la vista hacia el frente y acomodó sus manos en el volante.

—Así que no te cargues con culpas que no te corresponden. Ser atractiva no le da derecho a nadie a maltratarte. Quien te quiere sinceramente jamás se fijará solo en tu cara, ni dejará de apreciar quién eres por dentro.

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